martes, 21 de octubre de 2014

Encomienda Española

La Encomienda

La encomienda consistía en la asignación, por parte de la corona, de una determinada cantidad de aborígenes a un súbdito español, encomendero, en compensación por los servicios prestados. Tras esto, el encomendero se hacía responsable de los nativos puestos a su cargo, los evangelizaba, y percibía los beneficios obtenidos del trabajo que realizaban los nativos.






Durante los primeros años de la encomienda, no existía ningún tipo de regulación ni jurisdicción que garantizase los derechos de los aborígenes, por lo cual, éstos eran explotados. Con las Leyes de Burgos de 1512 se establecieron una serie de pautas con respecto al uso de la encomienda, y se hizo especial hincapié en el buen trato a los aborígenes. Sin embargo, los abusos continuaron perpetuándose. 



A cambio los españoles encomenderos obtenías servicios y tributos por parte de los indios, que generalmente pagaban con forzosos trabajos en la tierra y en las minas.
La encomienda y el repartimiento de tierras fue la base de la economía en la Nueva España a principios de la colonización. Con la encomienda los españoles recién llegados carentes de créditos y sin forma de establecer empresas y pagar jornales pudieron enriquecerse en el nuevo mundo.

Hernán Cortés fue el primero en comunicar al rey de España las circunstancias de los conquistadores españoles y pidió el permiso para otorgar encomiendas y repartir tierras entre sus capitanes y soldados, reiterando que sin esto la tierra estaría despoblada de españoles.

En 1523 por real cédula se prohibió la encomienda en la Nueva España, más sin embargo Cortes ignorando la orden estipulada repartió tierras e indios entre sus súbditos.

 
Fue hasta 1526 cuando se aprobó la encomienda con la intención de estimular conquistas y descubrimientos en América.
Aprobada la encomienda, la corona española concedió el permiso de tener como límite 300 indios encomendados, más sin embargo el abuso no se hizo esperar, pronto encomenderos tenían a su cargo de 10 mil indios a 12 mil indios.

 La situación de los indios encomendados era terrible, sumidos en condiciones infrahumanas, flacos, débiles, hambrientos e incluso casi desnudos trabajaban de sol a sol en las minas, eran explotados y maltratados por los mismos caciques indígenas, sin esperanzas de tener una vida digna. Además obligados a ser cristianizados, yendo en contra de sus antiguas creencias y sin esperanza de libertad, obligados a servir de esclavos a los españoles.


Los indios eran explotados hasta la muerte, por cada  indio encomendado que moría los caciques indígenas tenían la obligación de sustituirlo.
 A pesar de que la mayoría de los españoles tuvieron intereses egoístas hubo algunos que lucharon por impugnar la encomienda está inhumana practica de trabajo, entre ellos Fray Bartolomé de las casas




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