La Encomienda
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La encomienda consistía en la asignación, por parte de la
corona, de una determinada cantidad de aborígenes a un súbdito
español, encomendero, en compensación por los servicios prestados. Tras
esto, el encomendero se hacía responsable de los nativos puestos a su cargo,
los evangelizaba, y percibía los beneficios obtenidos del trabajo que
realizaban los nativos.
Durante los primeros años de la encomienda, no existía ningún
tipo de regulación ni jurisdicción que garantizase los derechos de los
aborígenes, por lo cual, éstos eran explotados. Con las Leyes de
Burgos de 1512 se establecieron una serie de pautas con respecto al uso de
la encomienda, y se hizo especial hincapié en el buen trato a los aborígenes.
Sin embargo, los abusos continuaron perpetuándose.
A cambio los españoles encomenderos obtenías servicios y tributos por
parte de los indios, que generalmente pagaban con forzosos trabajos en la
tierra y en las minas.
La encomienda y el repartimiento de tierras fue la base de la economía
en la Nueva España a principios de la colonización. Con la encomienda los
españoles recién llegados carentes de créditos y sin forma de establecer
empresas y pagar jornales pudieron enriquecerse en el nuevo mundo.
Hernán Cortés fue el primero en comunicar al rey de España las
circunstancias de los conquistadores españoles y pidió el permiso para otorgar
encomiendas y repartir tierras entre sus capitanes y soldados, reiterando que
sin esto la tierra estaría despoblada de españoles.
En 1523 por real cédula se prohibió la encomienda en la Nueva España,
más sin embargo Cortes ignorando la orden estipulada repartió tierras e indios
entre sus súbditos.
Fue hasta 1526 cuando se aprobó la encomienda con la intención de
estimular conquistas y descubrimientos en América.
Aprobada la encomienda, la corona española concedió el permiso de tener
como límite 300 indios encomendados, más sin embargo el abuso no se hizo
esperar, pronto encomenderos tenían a su cargo de 10 mil indios a 12 mil
indios.
La situación de los indios encomendados era terrible, sumidos en
condiciones infrahumanas, flacos, débiles, hambrientos e incluso casi desnudos
trabajaban de sol a sol en las minas, eran explotados y maltratados por los
mismos caciques indígenas, sin esperanzas de tener una vida digna. Además
obligados a ser cristianizados, yendo en contra de sus antiguas creencias y sin
esperanza de libertad, obligados a servir de esclavos a los españoles.
Los indios eran explotados hasta la muerte, por cada indio
encomendado que moría los caciques indígenas tenían la obligación de
sustituirlo.
A pesar de que la mayoría de los españoles tuvieron intereses
egoístas hubo algunos que lucharon por impugnar la encomienda está inhumana
practica de trabajo, entre ellos Fray Bartolomé de las casas



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