martes, 28 de octubre de 2014

Independencia de Mexico

Introducción de movimiento de la Independencia de México 

La Independencia de México fue la consecuencia de un proceso político y social resuelto por la vía de las armas, que puso fin al dominio español en los territorios de Nueva España. La guerra por la independencia mexicana tuvo su antecedente en la invasión de Francia a España en 1808 y se extendió desde el Grito de Dolores, el 16 de septiembre de 1810, hasta la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México, el 27 de septiembre de 1821.


El movimiento independentista mexicano tiene como marco la Ilustración y las revoluciones liberales de la última parte del siglo XVIII. Por esa época la élite ilustrada comenzaba a reflexionar acerca de las relaciones de España con sus colonias. Los cambios en la estructura social y política derivados de las reformas borbónicas, a los que se sumó una profunda crisis económica en Nueva España, también generaron un malestar entre algunos segmentos de la población.

La ocupación francesa de la metrópoli en 1808 desencadenó en Nueva España una crisis política que desembocó en el movimiento armado. En ese año, el rey Carlos IV y Fernando VII abdicaron sucesivamente en favor de Napoleón Bonaparte, que dejó la corona de España a su hermano José Bonaparte. Como respuesta, el ayuntamiento de México —con apoyo del virrey José de Iturrigaray— reclamó la soberanía en ausencia del rey legítimo; la reacción condujo a un golpe de Estado contra el virrey y llevó a la cárcel a los cabecillas del movimiento.
A pesar de la derrota de los criollos en la Ciudad de México en 1808, en otras ciudades de Nueva España se reunieron pequeños grupos de conjurados que pretendieron seguir los pasos del ayuntamiento de México. Tal fue el caso de la conjura de Valladolid, descubierta en 1809 y cuyos participantes fueron puestos en prisión. En 1810, los conspiradores de Querétaro estuvieron a punto de correr la misma suerte pero, al verse descubiertos, optaron por tomar las armas el 16 de septiembre en compañía de los habitantes indígenas y campesinos del pueblo de Dolores (Guanajuato), convocados por el cura Miguel Hidalgo y Costilla.

             


A partir de 1810, el movimiento independentista pasó por varias etapas, pues los sucesivos líderes fueron puestos en prisión o ejecutados por las fuerzas leales a España. Al principio se reivindicaba la soberanía de Fernando VII sobre España y sus colonias, pero los líderes asumieron después posturas más radicales, incluyendo cuestiones de orden social como la abolición de la esclavitud. José María Morelos y Pavónconvocó a las provincias independentistas a conformar el Congreso de Anáhuac, que dotó al movimiento insurgente de un marco legal propio. Tras la derrota de Morelos, el movimiento se redujo a una guerra de guerrillas. Hacia 1820, sólo quedaban algunos núcleos rebeldes, sobre todo en la sierra Madre del Sur y en Veracruz.

La rehabilitación de la Constitución de Cádiz en 1820 alentó el cambio de postura de las élites novohispanas, que hasta ahí habían respaldado el dominio español. Al ver afectados sus intereses, los criollos monarquistas decidieron apoyar la independencia de Nueva España, para lo cual buscaron aliarse con la resistencia insurgente. Agustín de Iturbide dirigió el brazo militar de los conspiradores, y a principios de1821 pudo encontrarse con Vicente Guerrero. Ambos proclamaron el Plan de Iguala, que convocó a la unión de todas las facciones insurgentes y contó con el apoyo. De la aristocracia y el clero de Nueva España. Finalmente, la independencia de México se consumó el 27 de septiembre de 1821.
Tras esto, Nueva España se convirtió en el Imperio Mexicano, una efímera monarquía católica que dio paso a una república federal en 1823, entre conflictos internos y la separación de América Central.
Después de algunos intentos de reconquista, incluyendo la expedición de Isidro Barradas en 1829, España reconoció la independencia de México en 1836, tras el fallecimiento del monarca Fernando VII.

Antecedentes

Situación económica y social del virreinato de Nueva España
Una representación de mestizos en una "Pintura de Castas" de la era colonial. "De español e india produce mestizo".
La sociedad novohispana estaba dividida en varios estratos, cuya posición estaba condicionada por cuestiones de orden económico, cultural y político. Una de ellas era su papel respecto a la posesión de los bienes económicos. Había un grupo muy pequeño de personas que controlaban la mayor parte de la riqueza, mientras que la gran parte de la población era pobre. Los pueblos indígenas debían pagar un tributo al gobierno y estaban sujetos a un régimen de autoridad que, por ambiguo, provocaba numerosos enfrentamientos entre españoles peninsulares, criollos y mestizos. Muchos de estos enfrentamientos tenían relación con cuestiones agrarias, como por ejemplo la tenencia de la tierra y el control del agua.1 A lo largo de los tres siglos de dominio español hubo varios estallidos sociales en la Nueva España, entre ellos la rebelión de los pericúes de 1734 a 1737 en Vieja California, 2 la rebelión de 1761 de los mayas, encabezada por Jacinto Canek3 y las rebeliones de los seris y los pimas en Sonora a lo largo de todo el siglo XVIII.4


Como un corolario de los múltiples orígenes de la población de Nueva España surgió el sistema de "castas". Estos grupos estaban caracterizados por el origen racial de sus integrantes, encontrándose en la cúspide los españoles, y entre ellos, los europeos. La combinación entre españoles, indígenas y africanos dio como resultado un número de grupos cuya posición estaba determinada por la cantidad de sangre española que poseían. El sistema aspiraba a mantener la supremacía de la sangre española, y aunque nunca tuvo base legal, no siendo más que una nomenclatura aceptada, reflejó la división y la exclusión existente en la Nueva España, donde los grupos no españoles ocupaban un lugar marginal en el sistema social.5
El pilar de la economía colonial de Nueva España era la minería, particularmente la explotación de oro y plata. Durante el siglo XVIII la producción minera vivió una de sus mejores épocas. Como resultado, la producción de oro y plata se triplicó en el período de 1740 a 1803.6 La bonanza era tan grande, que la mina llamada La Valenciana, en el estado de Guanajuato, llegó a ser considerada la operación minera de plata más importante del mundo. Al finalizar el siglo XVIII, Nueva España producía más de 2 500 000 de marcos de plata, y sus principales regiones mineras eran Guanajuato, Zacatecas y el norte de la intendencia de México.7 La importancia de la minería para la economía novohispana era tal que Carlos III reconoció al Cuerpo de Minería de Nueva España en 1776; un poco más tarde, permitió el establecimiento del Real Tribunal de Minería, así como también del Colegio de Minería.

El apogeo de la explotación minera favoreció el desarrollo de otras actividades económicas, particularmente el comercio y la agricultura. Por ejemplo, la creciente importancia de Guadalajara y El Bajío se debía a su relación con los minerales de Zacatecas y Guanajuato. Dado que la exportación de plata y oro constituía el nodo de la economía novohispana, en torno a esta actividad creció un complejo sistema que consolidó al grupo de comerciantes peninsulares, pero que también permitió la ascensión de un poderoso grupo criollo. Este grupo estaba concentrado en los consulados de México y Guadalajara, que constituyeron la pieza fundamental en la circulación de capitales en el territorio novohispano. El poder económico de los consulados respaldaba su capacidad de representación política, gestión y cabildeo.8
La economía novohispana entró en crisis a final del siglo XVIII, período que coincide con las reformas borbónicas adoptadas por la Corona. Las reformas tenían por objeto modernizar la administración de las colonias y hacer más rentable la explotación de sus recursos, porque en Nueva España había una escasez de capitales en circulación debida al monopolio sobre la plata ejercido por los comerciantes y por la propia política financiera de la metrópoli.9 Una parte importante de las rentas derivadas de la explotación de las colonias no llegaba a las arcas reales, repartiéndose entre distintas corporaciones de acuerdo con los arreglos antiguos entre la Corona y estos grupos.10 Ciertamente, la reforma afectó los intereses de las clases más privilegiadas. Al establecerse además el libre comercio entre las colonias, creció el poder económico y político de los criollos y los mestizos que comenzaron a ocupar también más espacios en la administración colonial.11
En las últimas décadas del siglo XVIII, Nueva España estaba en bancarrota a causa de la expoliación de sus finanzas por parte de la metrópoli.12 Paradójicamente, fueron los miembros de la élite económica —muy golpeada por la política económica de la monarquía— los que apoyaron el golpe de Estado contra el virrey José de Iturrigaray en 1808, cuando el Ayuntamiento de México intentó ejercer la soberanía en ausencia del rey de España.13

                            



Movimiento de Miguel Hidalgo


Cuando el Rey de España, Fernando VII, fue derrocado por el ejército francés y encarcelado en mayo de 1808, ocupó el trono un hermano de Napoleón, José Bonaparte. Estos hechos fueron después conocidos en América, provocando una enorme impresión, ya que nadie quería acabar en manos de los franceses, que por ese tiempo tenían una pésima fama. Las autoridades que en América representaban al Rey legítimo: Virreyes, Intendentes, Capitanes Generales, etcétera, creyeron oportuno aceptar los hechos consumados, pero algunos diferían de esa postura y empezaron a organizar conjuras en contra de dichas autoridades por su pasividad ante la crisis española.              



Parte de una de esas conjuras en la Nueva España, fueron: don Miguel Hidalgo y Costilla, junto con Ignacio Allende, los hermanos Aldama, Josefa Ortiz y otros criollos ilustrados de la época. Descubiertos que fueron, ante el peligro de ser apresados, se enfrentaron al riesgo de iniciar una lucha armada abierta y general, para la cual no tenían dinero ni armas ni gente; ni siquiera un proyecto definido de acciones y metas a lograr.
¿Cómo alentar a los pueblos a seguir una Causa que desconocían o con la cual no se identificaban? De momento, pagándoles. Hidalgo ofreció bonificar un peso diario a quienes trajeran caballo, y cincuenta centavos a los de a pie; pero a muchos de estos iniciales insurgentes les quedaba claro que en la revuelta habría la posibilidad del saqueo. De igual modo, se procedió a liberar a los presos a cambio de su adhesión, y la decisión, también fatal, de apresar a los pobladores civiles de origen español. La salida de Dolores se fijó a las ocho de la mañana, pero no fue sino hasta las once cuando inició la marcha hacia San Miguel (hoy de Allende).
                                  http://www.explorandomexico.com.mx/about-mexico/4/123/



Un voluntarioso tumulto
¿Cuánta gente seguía a Hidalgo? Es difícil saberlo. Se han manejado cifras de todo tipo, pero debemos antes recordar que para esas fechas, en la Nueva España, no se llegaba a seis millones de habitantes, si bien El Bajío tenía una gran concentración poblacional. A San Miguel debieron haber llegado algunos centenares la tarde del mismo 16, y desde esa misma hora quedó claro por dónde iban las cosas: apresar civiles de origen español, saquear sus bienes, imponer préstamos con uso de la violencia y la intimidación.
¿Y la Causa? A juzgar por los testimonios tardíos que llegaron, había que defender al Rey Fernando, destronado por los franceses, y defender a la Religión, que corría el riesgo de ser perseguida si los
franceses se adueñaban de América. Esta Causa exigía desconocer a las autoridades virreinales, cómplices de los franceses; pero, ¿por qué apresar a civiles sólo por el hecho de haber nacido en España? Todo se aclara si recordamos los resentimientos históricos que los criollos tenían en contra de los peninsulares, resentimientos de los cuales podían igualmente participar indios y castas.
El Movimiento se volvió entonces confuso, y el tema de la Independencia quedaba de momento en segundo sitio; al parecer, el detonante de las luchas por la Independencia será una guerra entre gente de la misma raza pero que había nacido en distinto sitio.

El padre Calvillo
Los que conocen poco de Historia dicen que Pablo José Calvillo es “el único hidrocálido que la historia menciona como participante en el Movimiento que encabezó Miguel Hidalgo y que nos dio la Independencia”, toda vez que nació muchos años antes de que fuera creado el pequeño Territorio del Estado de Aguascalientes, si bien es cierto que vino al mundo en 1763, en el caserío de Calvillo, así llamado en homenaje a uno de sus parientes en grado colateral, que cedió la superficie del fundo legal del poblado, en el Valle de Huajúcar -no se confunda con el Municipio jalisciense de Huejúcar, del que Calvillo fue Vicario-, que hoy corresponde a aquella Entidad federativa, por entonces dependiente en lo civil de la Nueva Galicia, y en lo eclesiástico, de Guadalajara.
De genio bullicioso y carácter independiente, fue alumno del Seminario tapatío; le ordenó presbítero el Obispo don Juan Cruz Ruiz de Cabañas y Crespo en 1797, dándole estos destinos: Juchipila, Hacienda de San Jacinto, de Ojocaliente; Tepechitlán y Colotlán, residiendo en calidad de Vicario de este último curato en el pueblo de Huejúcar, cuyo territorio hoy corona el Estado de Jalisco. Por motivos de salud, residió temporalmente en la Ciudad de Aguascalientes, siendo removido en 1809 a Jesús María, donde supo de la insurrección del Cura de Dolores; y sirviéndose del repudio a la Casa de Borbón experimentado por los indios flecheros de las Compañías de La Frontera, de Colotlán, los ganó para la Causa de la Insurgencia, en especial al gobernador del barrio de Tlaxcala, el indio Marcos Escobedo. (Ahí, en esa población del Norte de Jalisco, radicaba un nutrido grupo de indígenas tlaxcaltecas).
Cristalizó la conjura en la casa que el Padre Calvillo tenía en Colotlán, una noche de fines de septiembre de 1810. Con él a la cabeza, dando a los conjurados una estampa guadalupana que pusieron en sus sombreros, y al grito de ‘¡Viva la Virgen de Guadalupe! ¡Viva la Independencia! y ¡Mueran los gachupines!’, los conjurados tomaron las Casas Reales y remitieron a Zacatecas a treinta peninsulares en calidad de rehenes.

Con cinco mil indios flecheros de San Luis de Colotlán, vecinos de los pueblos de Santiago Tlatelolco, Santa María de los Ángeles, Tlalcosahua y Huejúcar, ostentando el título de Mariscal de Campo que le concediera Hidalgo, Calvillo participó, el 17 de enero de 1811, en la Batalla del Puente de Calderón, funesta para su Causa, y aunque no sufrió bajas esa vez, la suerte le fue adversa al verse copado por las tropas de Pedro Celestino Negrete y del Cura Francisco de Álvarez cerca de Colotlán, donde pereció un tercio de su gente.
Atrincherado en la Sierra de Tayahua, sus achaques le orillaron a solicitar y obtener, en octubre de ese mismo año, el indulto de la jurisdicción civil y la dispensa de las irregularidades canónicas por parte de la autoridad eclesiástica. Murió en la Ciudad de Zacatecas, por causas naturales, rehabilitado en su ministerio y en plena comunión con la Iglesia, el 6 de abril de 1816.
                   http://www.buenastareas.com/ensayos/Movimientos-De-Hidalgo/341343.htm

                               



MOVIMIENTO DE JOSE MARIA Y MORELOS


                    http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_Morelos

El impacto socio político de la primera etapa de la guerra de independencia fue colosal, se cuestionaba la representación del virrey, la Iglesia Clerical y el pueblo se dividieron, centenares de sacerdotes abrazaron la causa sin reticencias, otros quedaron disciplinados al Derecho Canónico, algunos simpatizantes y tolerantes.


A cada fusilamiento de sacerdotes había peticiones vehementes de indulto y de muerte. Al fusilamiento de Ignacio Allende, Juan Aldama, Mariano Jiménez y Miguel Hidalgo; fueron degollados y sus cabezas enviadas a Guanajuato donde se exhibieron en jaulas en cada una de las esquinas dela Alhóndiga de Granaditas, para intimidar al pueblo inconforme de las situaciones que prevalecían con el gobierno español.
Don José María Morelos ingresó mayor de edad al seminario y recibió las órdenes sagradas en Valladolid de donde era nativo, luego en 1810 era Señor Cura de Carácuaro y Necupétaro, logró entrevistarse con Don Miguel Hidalgo en Charo y le autoriza que insurreccione el Sur, tome Oaxaca y el Puerto de San Diego en Acapulco, porque eran lugares estratégicos.
Se inicia la 2ª etapa, la llamada etapa de organización de la independencia, con la muerte de los caudillos iniciales, integró hechos bélicos, políticos y desencuentros entre los insurgentes porque Don Ignacio López Rayón no coincidió con el ideario del “Siervo de la Nación aunque haya iniciado la lucha cercano a él, su pensamiento político fue diferente. Don Ignacio fue nombrado en Saltillo Jefe de las fuerzas Insurgentes, --días antes de que Hidalgo, Allende, y otros jefes insurgentes fueran traicionados por el Teniente Elizondo en Acatita de Baján y ejecutados en  Chihuahua.

Desde el nombramiento como Jefe de López Rayón en Saltillo, 16 de marzo de 1811, al fusilamiento del inmortal José María Morelos y Pavón al 22 de diciembre de 1815, se sucedieron las más brillantes las acciones de guerra y de posicionamiento ideológico del movimiento independentista de México. Su cargo, López Rayón, lo compartió con José María Liceaga al frente  de unos mil hombres que constituían el resto del primer Ejército Insurgente, se encaminó hacia  Michoacán, a través de un largo camino. Territorio que había sido tomado inicialmente por movimientos regionales simpatizantes de la independencia y luego recuperado por el ejército virreinal; hecho que aumentó las dificultades a la travesía por del árido territorio de Saltillo a Zitácuaro Michoacán, allí el 19 de agosto convocó a la integración de la Suprema Junta Nacional Americana. Que gobernaría a nombre de Fernando VII en defensa de la religión y la libertad de nuestro suelo patrio.



Desalojada La Junta de Zitácuaro del lugar por Félix María Calleja a pesar de los apoyos del grupo “Los Guadalupes”, se disputaron la jefatura José Sixto Verduzco, Liceaga  y López Rayón, desapareciendo la Junta por la dispersión sus miembros que se sustituiría por el Congreso de Chilpancingo como el máximo órgano  de gobierno. El trabajo ideológico de José María de Cos, Cura de San Cosme en Zacatecas, radicaliza el movimiento  e influye en el pensamiento y soporte de la Constitución de 1814.

Morelos había tenido actividad casi desde el principio de la guerra de independencia, especialmente en la región de Tierra Caliente de Michoacán y México. Hidalgo y Morelos se conocieron, aunque sólo se entrevistaron una vez en el pueblo de Charo hasta donde Morelos tuvo que seguir a Hidalgo, ante la negativa de recibirlo en Indaparapeo.

La campaña de Morelos iniciada en Carácuaro, se divide en dos partes, cuyo parte aguas es el desastre de Valladolid, donde fue estrepitosamente derrotado por el ejército realista. Antes de esta derrota en 1813, Morelos había ganado prestigio como estratega militar. Luego de su derrota donde nació, Morelos y su ejército fueron de derrota en derrota militar, finalmente la mayor parte de los jefes de su ejército, fueron muertos en combate, o bien fueron aprisionados por los realistas. De Carácuaro, Morelos se internó en la depresión del Balsas y la sierra Madre del Sur, donde fue triunfando en Zacatula, Petatlán y Técpan en la lucha contra las autoridades virreinales. En mayo de 1811, el ejército de Morelos incluía con Hermenegildo los cuatro hermanos Galeana con su tropa de negros costeños  tomó Chilpancingo, Tixtla y Taxco. En Chiuatla Puebla venció.   
                
                                                 El Congreso de Chilpancingo     
                                                                                             
Morelos dividió su ejército en tres columnas. Una, al frente de Nicolás  Bravo que avanzó a Oaxca, tomando en su camino hacia el sureste, a Acatlán y Huajuapa, otro frente  al mando de Hermenegildo Galeana. El tercer grupo insurgente, encabezado por Morelos, fue hacia Izúcar donde se le une El Cura Mariano Matamoros y ocupó Cuautla el 24 de diciembre 1811 para los causa insurgentes.

En febrero de 1812 Félix María Calleja fue comisionado por el virrey para que aniquile a Morelos y su ejército. Calleja esperaba vencerlo con la ventaja numérica porque los insurgentes, puñado de guerrilleros sin formación militar. Les pone en sitio en Cuautla cuando la Junta ya había sido arrojada de Zitácuaro. Luego de 72 días de combate. Los realistas habían fracasado se rompió sitio, evacuando la población de Cuautla porque ella participó en su defensa, destacándose el grupo de niños llamados Los Emulantes, batallón infantil insurgente encabezado por el hijo de Morelos Juan Nepomuceno Almonte, Narciso Mendoza, conocido como el Niño Artillero eran miembros de los Emulantes
Perseguidos los insurgentes por el ejército español, fueron hacia Puebla, tomaron Orizaba y se enfrentaron al ejército virreinal en las cumbres de Acultzingo, y Veracruz. No hay un vencedor definitivo, y los insurgentes se desplazan al Sur.
Luego de capturar Tehuacán, Morelos y su ejército ocuparon la ciudad de Oaxaca donde instituyó un gobierno autónomo. En Oaxaca, Morelos convocó a la formación al Congreso de Chilpancingo con representantes electos. Con la intención de ir  a Chilpancingo al Congreso,  el ejército de Morelos va haciala Costa Grande, y el Fuerte de San Diego de Acapulco en agosto de 1813 Así  la comunicación marítima con Filipinas por el océano Pacífico quedó bajo control de los insurgentes
Gracias a los triunfos militares, Morelos pudo dar un giro radical al planteamiento político y a los apoyos de personajes que participaron en el Congreso de Chilpancingo convocado por Morelos en junio de 1813; que se llevó a cabo en septiembre de ese mismo año, luego de la captura de Acapulco.

 En Chilpancingo, Morelos entregó a los congresistas un documento conocido como Sentimientos de la Nación. Estedocumento reflejaba la posición política de Morelos, para quien “la América es libre e independiente de España y de toda otra Nación, Gobierno o Monarquía. Artículo 1°; y pide  a los representantes populares... “que así se sancione, dando al mundo las razones” José María Morelos rechazó los títulos deSu Alteza y Generalísimo, concedidos por el Congreso de Chilpancingo. En cambio, se hizo llamar Siervo de la Nación.

 A este Congreso se le debe la autoría del Acta Solemne de la Declaración de Independencia de la América Septentrional, firmada el 6 de noviembre de 1813 y posteriormente la Constitución promulgada en Apatzingán de 1814 que resume esencialmente:

El rompimiento con el sistema social colonial
La supresión del sistema de castas.
La residencia de la soberanía en el pueblo.
La independencia de la nación ante cualquier potencia extranjera.
Se pronunciaba a favor de la conservación del catolicismo como única religión y
La exclusión de los extranjeros de las actividades económicas. Se trata, por tanto, de un documento radical en materia de creencias y con los extranjeros.

La Constitución dio poderes absolutistas al Congreso y reasignó los efectivos para la lucha y dejó sin fuerzas a Morelos. Esta Constitución de Apatzingán no pudo ser puesta en práctica debido a las derrotas infligidas por los realistas que pusieron itinerante al Congreso y no focalizar lo militar de la Independencia.


Morelos fue capturado meses después en una escaramuza por mantener alejado a los realistas de los congresistas y enfrentó el mismo destino que Hidalgo, murió fusilado después de ser degradado como sacerdote el 22 de diciembre de 1815 en san Cristóbal Ecatepec en el actual Estado de México.

http://www.mexicodesconocido.com.mx/bicentenario-de-la-independencia-jose-maria-morelos-y-pavon.html



MOVIMIENTO DE FRANCISCO JAVIER MINA


Algún tiempo después Mina pasa a Bayona y desde allí embarca para Londres, Inglaterra, donde conoce a fray Servando Teresa de Mier, sacerdote mexicano, quién escribía sobre la guerra de Independencia de México, y planea formar una expedición para ayudar a los insurgentes de la Nueva España, invitando a Mina y a otros a dirigirse con él a México.
Algunos lores británicos liberales posibilitan la reunión de algo más de 20 oficiales españoles, italianos e ingleses, embarcándose el 15 de mayo de 1816 en Liverpool rumbo a los Estados Unidos. El 30 de junio llegan a Norfolk, Virginia, donde tuvo enormes dificultades para sacar adelante su empresa.

Finalmente pudo armar dos embarcaciones, dirigidas por norteamericanos, que mandó adelante, y zarpó el 27 de septiembre de Baltimore hacia Puerto Príncipe. De ahí partió con su escuadrilla el 23 de octubre, rumbo a la isla de Galveston, a donde arribó el 24 de noviembre de 1816.

Estuvo en Nueva Orleáns y tras algún tiempo se embarcó de nuevo en Galveston, el 16 de marzo de 1817. En la desembocadura del río Bravo del Norte, en donde se detuvo para aprovisionarse de agua, dirigió el 12 de abril una proclama a sus soldados en la que pidió disciplina y respeto a la religión, a las personas y a las propiedades.4
El 15 de abril desembarcó en Soto la Marina, Tamaulipas, en la desembocadura del río Santander, población que toma al estar abandonada. El 25 del mismo mes imprime otra proclama, en una imprenta que llevaba consigo, en la que hizo saber los motivos de su intervención en Nueva España.5
Mina hizo público un manifiesto afirmando que no combatía la soberanía española en sus territorios de Ultramar, sino la tiranía del rey Fernando VII. No obstante, se nombró general del "Ejército Auxiliador de la República Mexicana", y el 24 de mayo empezó a avanzar hacia el interior del país para unirse a los insurgentes de Pedro Moreno en el Fuerte del Sombrero, al noreste de Guanajuato.

"(...)Mexicanos: permitidme participar de vuestras gloriosas tareas, aceptad los servicios que os ofrezco en favor de vuestra sublime empresa y contadme entre vuestros compatriotas. ¡Ojalá acierte yo a merecer este título, haciendo que vuestra libertad se enseñoree o sacrificándole mi propia existencia! Entonces, en recompensa, decid a vuestros hijos: "Esta tierra fue dos veces inundada en sangre por españoles serviles, vasallos abyectos de un rey; pero hubo también españoles liberales y patriotas que sacrificaron su reposo y su vida por nuestro bien."
Proclama de Francisco Xavier Mina al desembarcar en el Nuevo Santander. Soto la Marina, 25 de abril de 1817.
El 17 de mayo se presenta en Soto la Marina la fragata de guerra española Sabina, hundiendo uno de los barcos de Mina. Otro barco pudo huir y el tercero quedó embarrancado. Mina sale de su campamento el día 24 con 300 hombres, apoderándose de 700 caballos en la Hacienda del Cojo, y deja la plaza al mando del teniente coronel catalán José Sardá. Posteriormente se interna en la sierra de Tanchipa, pasando el día 5 por Horcasitas (Cd. González), El Abra, y Baltazar (hoy Antiguo Morelos), donde duermen, para inmediatamente internarse en el estado de San Luis Potosí.
El 6 de junio toma Valle del Maíz; el 15, Peotillos; el 19, Real de Pinos; el 22 se une a una partida insurgente y el 24 entra en el Fuerte del Sombrero, defendido por el insurgente Pedro Moreno. Mientras tanto, en Soto la Marina los soldados que dejó fueron derrotados, siendo aprehendido, entre otros, el cura Mier (Fray Servando).


El 1 de agosto se presentó frente al Fuerte del Sombrero el mariscal Pascual Liñán con un poderoso ejército, sitiándolo. Los defensores del fuerte trataron de salir de él varias veces en busca de víveres, pero no lo consiguieron. Mina logró salir el 8 de agosto y fue en auxilio del Fuerte de los Remedios, donde el sacerdote José Antonio Torres hacía resistir a los realistas.
Luchó en diversas plazas hasta que, desalentado por la indisciplina de sus tropas, el 12 de octubre llega a Jaujilla, donde estaba la Junta de Gobierno. La Junta le encomienda atacar Guanajuato, pero sus tropas son dispersadas por el enemigo.
Se refugió con el coronel Pedro Moreno en el rancho de "El Venadito", donde fueron atacados el 27 de octubre de 1817, muriendo Moreno. Mina fue hecho prisionero y llevado ante el coronel absolutista Orrantia, que al día siguiente entra en Silao con Mina prisionero y la cabeza del coronel Moreno clavada en una lanza. El Virrey fue premiado con el título de conde de Venadito por esta acción.6


Días después, Mina es llevado al destacamento de Pascual Liñán. El 11 de noviembre de 1817 fue conducido por un piquete a la cresta del Cerro del Bellaco o Cerro del Borrego, frente al fuerte de los
Remedios, cerca de Pénjamo, donde fue fusilado por los soldados del Batallón de Zaragoza. Sus restos descansan en la Columna de la Independencia en la Ciudad de México.

Pese a su brevedad, la campaña de Mina fue una acción de guerra de suma importancia en el período de la Guerra de Independencia de México, conocido como "Etapa de Resistencia de la Independencia de México", cuando se tenía la impresión del gobierno español, que las tropas realistas, podrían derrotar al ejército insurgente mexicano.

                                          http://www.laizquierdasocialista.org/node/1777

MOVIVMIENTO DE AGUSTIN DE ITURBIDE 


El 19 de julio de 1824 fue ejecutado en Tamaulipas Agustín de Iturbide, tan sólo tres años antes; el 27 de septiembre de 1821 aparecía ante el conjunto del país como el principal protagonista de la consumación de la independencia, luego de  trescientos años de aparente inmovilismo, los acontecimientos sucedían con velocidad asombrosa, México se había independizado, se había proclamado un imperio y en unos meses había caído.


Tal vez uno de los ejemplos que demuestran que la historia no tiene nada que ver con la sucesión  caótica de acontecimientos es la consumación de la independencia. Agustín de Iturbide, originario de Valladolid, hoy Morelia, era criollo conservador que nunca tuvo reparos en combatir la insurgencia desde sus inicios; combatió en el campo militar a Hidalgo, Morelos y López Rayón, como tal fue responsable de la ejecución de centenares de revolucionarios . Su feroz empecinamiento en contra de la independencia le valió el convertirse en jefe de operaciones en la zona del bajío en 1815 de la cual fue destituido  por Félix María Calleja, merced al trato despótico y corrupto con que ejerció sus funciones.

No fue sino hasta 1920 que se le volvió a requerir para participar en el ejército realista. Viejos amigos suyos habían llegado a cargos políticas claves influyendo en el entonces virrey Apodaca, lo que le permitió a Iturbide regresar al mando del ejército realista en el sur del país.
En realidad los motivos que orillaban a la aristocracia criolla a volver a promover a Iturbide estaban fundados en los acontecimientos en España, donde un levantamiento popular había obligado al Rey Fernando VII a jurar la Constitución de Cádiz de 1812 aún a pesar de que el mismo Rey la había repudiado a la derrota de Napoleón en 1814.
Para los criollos conservadores, base del sostenimiento del dominio de la Corona española en suelo novohispano, era muy importante impedir que una constitución que ellos consideraban liberal pusiera en peligro sus privilegios económicos y sociales. Por estos motivos pretendieron colocar a Iturbide en una posición clave.

Pese a la extrema debilidad de las guerrillas dirigidas por Vicente Guerrero estas se defendieron con gran efectividad de la ofensiva dirigida en su contra por Iturbide, es altamente probable que la intención de Iturbide fuese aniquilar primero a Guerrero y después sobre la base del prestigio obtenido maniobrar para lograr una independencia perfectamente conservadora.


No quedando de otra, Iturbide invita a pactar a Guerrero el cual decide aceptar. El 24 de febrero se proclama el Plan de Iguala, que propone básicamente las ideas de independencia conservadora de la oligarquía criolla: monarquía, defensa de los privilegios del clero, mantenimiento del sistema de castas, etc.

La mayor parte de los guerrilleros insurgentes como Guadalupe Victoria, Nicolás Bravo o Vicente Guerrero eran básicamente liberales, por lo que la aceptación del Plan de Iguala era para ellos una concesión extrema, que como se vio después sólo postergó el enfrentamiento.
De parte del ejército realista se generó  una división, una parte de los oficiales, entre ellos Antonio Bustamante y Antonio López de Santa Anna se suman al Plan de Iguala mientras que la mayoría se sostiene a favor de la Corona.
Lo que inclinó finalmente la balanza fue la nueva efervescencia popular que se desató ante la posibilidad real de un triunfo independentista. Rápidamente ciudad tras ciudad se sumó al Plan y para agosto prácticamente todo el norte y parte del centro del país estaban fuera del control de los realistas.


Juan O´Donojú, el nuevo Virrey determinó reconocer la independencia, pese a que poco después en España se declararan nulos los tratados que firmó con Iturbide. Con esto se consumó la independencia.
En el fondo nada estaba resuelto, los viejos criollos realistas ahora estaban en el poder y sustituían la corona de Fernando VII con la de Agustín de Iturbide, al que proclamaron emperador. En pocos meses los viejos insurgentes se volvieron rebelar y víctima de sus propias contradicciones el remedo de imperio cayó en menos de un año.

Incluso sus viejos generales, Santa Anna y Bustamante, voltearon la espalda a Iturbide, con ello se convirtieron en los nuevos campeones de los conservadores los cuales lograron forzar a un nuevo pacto que desemboco en la constitución de 1824, otra transacción desventajosa para el movimiento liberal. Sería necesaria otra nueva revolución, la de Ayutla en 1854, la que romperá las trabas de la salida conservadora de la independencia. Mientras eso sucedía, los intentos conservadores por mantener el status quo llevaron a la dictadura de Santa Anna y la pérdida de la mitad del territorio nacional







Alhóndiga de Granaditas



La Alhóndiga de Granaditas es un edificio construido en la ciudad de Guanajuato, en el estado de Guanajuato, México, a finales del siglo XVIII, en tiempos delvirreinato, empleado en un principio como almacén y comercio de granos (de ahí el nombre de alhóndiga).1 2 Fue uno de los principales y primeros escenarios de la lucha de independencia de México, ya que durante el ataque por el ejército insurgente a la ciudad de Guanajuato, en su interior se refugiaron familias peninsulares y se acuartelaron las tropas realistas, por lo que fue asediado por las tropas rebeldes capitaneadas por Miguel Hidalgo y Costilla e Ignacio Allende,3ataque que duró hasta que fue tomado el edificio y masacrados sus ocupantes (en su mayoría civiles), el 28 de septiembre de 1810, gracias a un personaje conocido como El Pípila quién permitió el acceso a la alhóndiga incendiando sus puertas, tras pasar por una lluvia de balas cubriéndose la espalda con una losa de piedra.


Su construcción inició en 1796, por orden del virrey Miguel de la Grúa Talamanca de Carini y Branciforte, proyectado por el arquitecto José del Mazo y Avilés.5 Los encargados de los trabajos fueron el maestro Juan de Dios Trinidad Pérez y Francisco Ortiz de Castro. Fue concluida el 7 de noviembre de 1809.6 Su fin principal era el almacenaje de granos, pero esa función duró poco, ya que a los pocos meses, en septiembre de 1810, la ciudad fue tomada por los insurgentes.

Durante la toma de la ciudad, el 28 de septiembre del mismo año, las tropas realistas comandadas por el intendente del centro minero de la ciudad, el militar Juan Antonio Riaño, se acuartelaron dentro de la alhóndiga para resistir a las fuerzas insurgentes comandadas principalmente por el cura Miguel Hidalgo y Costilla, Ignacio Allende y Unzaga, Juan Aldama, Mariano Abasolo y Mariano Jiménez. Al movimiento insurgente se habían unido un contingente de trabajadores mineros, por lo que uno de ellos, de nombre Juan José de los Reyes Martínez Amaro, apodado El Pípila, tomó como caparazón una losa de piedra que cargó a su espalda para cubrirse del fuego cruzado, con lo que llegó hasta la puerta de la Alhóndiga y le prendió fuego con una antorcha y unas varas de ocote, con lo que el ejército insurgente pudo entrar al edificio, vencer a los realistas y tomar la ciudad. Todos los realistas, en su mayoría familias peninsulares de los alrededores refugiadas en el edificio, fueron masacrados, y la Alhóndiga saqueada, al igual que el resto de la ciudad de Guanajuato.
Después de muertos los héroes independentistas: Miguel Hidalgo, Juan Aldama, Ignacio Allende y José Mariano Jiménez, sus cabezas fueron colgadas dentro de jaulas de cada una de las esquinas de la alhóndiga el 14 de octubre de 1811, donde duraron expuestas hasta marzo de 1821, al borde de la total liberación del dominio español.


La Alhóndiga mide 75l metros de largo por 68 de ancho, con una altura de 23 metros y ocupa un área de 5100 metros cuadrados. Está construida sobre una loma, y dos de sus lados están flanqueados por dos cerros, producto de la geografía accidentada de la ciudad. En el exterior no tiene adornos, con excepción de las ventanas ubicadas a lo alto de cada troje; además tiene una cornisa de estilo dórico, construida con las dos clases de cantera de la región, verdosa y rojiza. Esto le da un curioso aspecto de casa fuerte o castillo, y así lo llegó a nombrar el pueblo de Guanajuato.


 En el interior hay un pórtico de dos altos que da a un patio central amplio y espacioso; el pórtico inferior tiene columnas y adornos de estilo toscano, mientras que el superior es de estilo dórico, con baluastres de piedra ubicados en los intercolumnios. Tiene dos escaleras que comunican el piso alto con el bajo, y cada piso tiene trojes independientes. La Alhóndiga tiene sólo dos puertas de acceso, una pequeña, que da al Oriente, adornada con dos columnas, y otra, más grande, del mismo estilo, al Norte, desde donde descienden escalinatas hasta una plazoleta al pie de la loma en la que está construida. La Alhóndiga fue utilizada, primero, para la compra y venta de trigo, de maíz y de otros granos, y, después de la Independencia, como almacén de trabajo, cuartel militar y prisión. Actualmente sirve como museo: el Museo Regional de la Alhóndiga de Granaditas.


La Alhóndiga de Granaditas se encuentra en la calle 28 de Septiembre, esquina con Mendizábal, en el centro histórico de la ciudad de Guanajuato, capital del estado deGuanajuato, en México, enfrente del Archivo Histórico de la Ciudad; atrás se encuentra la Iglesia de Belem, al lado izquierdo la avenida Juárez y a la derecha la escuela Carlos Montes de Oca. La Alhóndiga está rodeada por las calles San Javier, Insurgencia y Mendizabal, también de calle de la Galarza.


Consumación de la Independencia de México

 
Acta de independencia.

La consumación de la Independencia de México tuvo lugar el 27 de septiembre de 1821, aunque se venía gestando desde mucho tiempo atrás..
En 1820 el coronel español Rafael del Riego se levantó en armas para obligar a Fernando VII a jurar la Constitución de Cádiz, suprimida por el rey en 1814. En Nueva España los clérigos y acaudalados vieron en la Carta Magna, jurada en Veracruz el 26 de mayo de 1820, un obstáculo para sus privilegios, así que decidieron promover la independencia. 




Un grupo de prominentes aristócratas dirigidos por Matías de Monteagudo se reunían en juntas secretas conocidas como Conspiración de la Profesa, por llamarse así el templo. Con la anuencia del virrey Juan Ruiz de Apodaca, los conspirados consiguieron que Agustín de Iturbide fuera nombrado general en jefe del Ejército del Sur, con el encargo de acabar con Vicente Guerrero y Pedro Ascencio.


Guerrero era el único jefe insurgente que realmente permanecía activo desde la muerte de Francisco Javier Mina en 1817. Intentó convencer a los jefes realistas José Gabriel de Armijo y Carlos Moya para formar un ejército libertador que depusiera a Apodaca para en su lugar nombrar a un virrey conciliador con el que fuera posible consumar la independencia, pero ambos se negaron.
Iturbide relegó a Armijo en septiembre∞ de 1820 y luego de varias derrotas comprendió que por la vía de las armas sería imposible vencer a Guerrero, por lo que le planteó la idea de unir fuerzas para establecer una nación independiente encabezada por Fernando VII u otro miembro de la realeza europea. El pacto entre ambos jefes se llevó a cabo el 10 de marzo de 1821 con el evento conocido como Abrazo de Acatempan. El 24 de febrero de ese año Iturbide dio a conocer el Plan de Iguala, con el que constituía el Ejército Trigarante, cuyas garantías eran independencia, religión y unión.


Durante poco más de seis meses el Ejército Trigarante recorrió el virreinato promoviendo sus ideales. Entre las escasas acciones bélicas de ese periodo se encuentran la toma de Oaxaca, el 20 de julio de 1821 a manos de Antonio León, y la última batalla de la guerra, librada en Azcapotzalco. Iturbide dividió el país en zonas militares: la centro occidental, dirigida por Guerrero, Anastasio Bustamante y Pedro Celestino Negrete; la oriental, comandada por Nicolás Bravo y Antonio López de Santa Anna y la sur, bajo el mando de Antonio León.






Apodaca fue depuesto por los militares de la Ciudad de México, quienes en su lugar nombraron a Francisco Novella. Las Cortes en España también decidieron remover a Apodaca, pero su sustituto designado fue el masón liberal Juan O'Donojú, con quien Iturbide pudo llegar a un acuerdo con los Tratados de Córdoba.
Finalmente, el 27 de septiembre de 1821 el Ejército Trigarante entró a la ciudad de México, después de 11 años y 11 días de lucha y más de tres siglos de dominio español.


http://www.presidencia.gob.mx/elfuturodemexico/consumacion-de-la-independencia/

lunes, 27 de octubre de 2014

Independencia de los Estados Unidos

Independencia de los Estados Unidos

    La Guerra de Independencia de los Estados Unidos fue un conflicto que enfrentó a las trece colonias británicas originales en América del Norte contra el Reino de Gran Bretaña. Ocurrió entre 1775 y 1783, finalizando con la derrota británica en la batalla de Yorktown y la firma del Tratado de París.

Durante la guerra, Francia ayudó a los revolucionarios estadounidenses con tropas terrestres comandadas por Rochambeau y por el Marqués de La Fayette y por flotas bajo el comando de marinos como Guichen, de Grasse y d'Estaing. España, por su parte, lo hizo inicialmente gracias a Bernardo de Gálvez y de forma abierta a partir de la batalla de Saratoga, mediante armas, suministros y abriendo un frente en el flanco sur.   

Las colonias británicas que se independizaron de Gran Bretaña edificaron el primer sistema político liberal y democrático, alumbrando una nueva nación, los Estados Unidos de América, incorporando las nuevas ideas revolucionarias que propugnaban la igualdad y la libertad. Esta sociedad colonial se formó a partir de oleadas de colonos inmigrados y no existían en ella los rasgos característicos del rígido sistema estamental europeo. 
http://www.monografias.com/trabajos37/independencia-estados-unidos/independencia-estados-unidos.shtml



En las colonias del sur (Virginia, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia) se había organizado un sistema esclavista (con unos 500.000 esclavos negros) que explotaban plantaciones de tabaco, algodón y azúcar. De este modo, la población estaba compuesta por grandes y pequeños propietarios y esclavos.
Los antecedentes a la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos se remontan a la confrontación franco-británica en Norteamérica y a las consecuencias de la Guerra de los Siete Años.


La Guerra de los siete años terminó en 1763. El 10 de febrero, el Tratado de París ponía fin al imperio colonial francés en América del Norte y consolidaba a Inglaterra como la potencia hegemónica. En oposición sólo tenía a España, que controlaba Nueva Orleans, la ciudad más importante, con unos 10 000 habitantes. Respecto a Francia, la pérdida territorial no fue sentida como algo catastrófico. Se conservaban los derechos pesqueros en Terranova y la población católica francófona recibiría un trato de respeto. Por otro lado, en el Caribe las pérdidas pueden ser compensadas, pues la colonia principal francesa del Caribe, Saint-Domingue (la Española) con capital en Puerto Príncipe, produce la mitad del azúcar consumido en todo el mundo, y su comercio con África y las Antillas está en pleno apogeo.  





Respecto a los colonos estadounidenses, la guerra modificó radicalmente el panorama anterior. Los francófonos católicos de Quebec, tradicionales enemigos de los colonos estadounidenses de las Trece colonias, recibieron un trato respetuoso por parte de las autoridades británicas. Trato que se confirmó en 1774 cuando se dotó a Canadá de un estatuto particular dentro de las colonias estadounidenses, llevándose sus fronteras hasta la confluencia del Ohio y el Misisipi. Asimismo su población conserva un derecho civil propio y la Iglesia Católica es reconocida. Todos estos movimientos fueron mal aceptados por la población de las Trece colonias.
La causa inmediata de este conflicto fue el injusto trato que Gran Bretaña infligía a los colonos, pues éstos aportaban riquezas e impuestos a la metrópoli pero no tenían los medios para decidir sobre dichos impuestos, por lo que se sentían marginados y no representados.


La Declaración de Independencia de los Estados Unidos, leída solemnemente en Filadelfia, constituye todavía hoy uno de los textos más innovadores y trascendentes de la historia contemporánea. En él quedaron proclamados dos principios básicos que recogieron posteriormente los grandes textos sobre derechos fundamentales: «libertad e igualdad».
De acuerdo con ella, los nuevos estados formaron una república, regida por un presidente y una asamblea o congreso, elegidos ambos por todos los habitantes mayores de edad. Se había instituido, pues, un régimen democrático, fijándose los derechos y deberes de gobernantes y gobernados en una ley fundamental o Constitución.
El destino de la nueva nación se libró en una guerra con Gran Bretaña que fue difícil para los estadounidenses durante los tres primeros años. Después, con la ayuda de franceses y españoles y conducidos por George Washington, lograron derrotar a su antigua metrópoli en Saratoga (1777) y Yorktown (1781). Dos años después se firmaba el Tratado de París por el que Gran Bretaña reconocía la independencia de los Estados Unidos. 

http://www.archives.gov/espanol/la-declaracion-de-independencia.html


Nosotros los representantes de los Estados Unidos de América, reunidos en Congreso general, acudimos al juez supremo del mundo para hacerle testigo de la rectitud de nuestras intenciones. En el nombre y con el poder pleno del buen pueblo de estas colonias damos a conocer solemnemente y declaramos que estas colonias unidas son y por derecho han de ser Estados libres e independientes; que están exentas de todo deber de súbditos para con la Corona británica y que queda completamente rota toda conexión política entre ellas y el Estado de la Gran Bretaña, y que, como Estados libres e independientes, poseen pleno poder para hacer la guerra, concertar la paz, anudar relaciones comerciales y todos los demás actos y cosas que los Estados independientes pueden hacer por derecho. Y para robustecimiento de esta declaración, confiados a la protección de la Providencia divina, empeñamos unos a otros nuestra vida, nuestra fortuna y nuestro sagrado honor.

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martes, 21 de octubre de 2014

Encomienda Española

La Encomienda

La encomienda consistía en la asignación, por parte de la corona, de una determinada cantidad de aborígenes a un súbdito español, encomendero, en compensación por los servicios prestados. Tras esto, el encomendero se hacía responsable de los nativos puestos a su cargo, los evangelizaba, y percibía los beneficios obtenidos del trabajo que realizaban los nativos.






Durante los primeros años de la encomienda, no existía ningún tipo de regulación ni jurisdicción que garantizase los derechos de los aborígenes, por lo cual, éstos eran explotados. Con las Leyes de Burgos de 1512 se establecieron una serie de pautas con respecto al uso de la encomienda, y se hizo especial hincapié en el buen trato a los aborígenes. Sin embargo, los abusos continuaron perpetuándose. 



A cambio los españoles encomenderos obtenías servicios y tributos por parte de los indios, que generalmente pagaban con forzosos trabajos en la tierra y en las minas.
La encomienda y el repartimiento de tierras fue la base de la economía en la Nueva España a principios de la colonización. Con la encomienda los españoles recién llegados carentes de créditos y sin forma de establecer empresas y pagar jornales pudieron enriquecerse en el nuevo mundo.

Hernán Cortés fue el primero en comunicar al rey de España las circunstancias de los conquistadores españoles y pidió el permiso para otorgar encomiendas y repartir tierras entre sus capitanes y soldados, reiterando que sin esto la tierra estaría despoblada de españoles.

En 1523 por real cédula se prohibió la encomienda en la Nueva España, más sin embargo Cortes ignorando la orden estipulada repartió tierras e indios entre sus súbditos.

 
Fue hasta 1526 cuando se aprobó la encomienda con la intención de estimular conquistas y descubrimientos en América.
Aprobada la encomienda, la corona española concedió el permiso de tener como límite 300 indios encomendados, más sin embargo el abuso no se hizo esperar, pronto encomenderos tenían a su cargo de 10 mil indios a 12 mil indios.

 La situación de los indios encomendados era terrible, sumidos en condiciones infrahumanas, flacos, débiles, hambrientos e incluso casi desnudos trabajaban de sol a sol en las minas, eran explotados y maltratados por los mismos caciques indígenas, sin esperanzas de tener una vida digna. Además obligados a ser cristianizados, yendo en contra de sus antiguas creencias y sin esperanza de libertad, obligados a servir de esclavos a los españoles.


Los indios eran explotados hasta la muerte, por cada  indio encomendado que moría los caciques indígenas tenían la obligación de sustituirlo.
 A pesar de que la mayoría de los españoles tuvieron intereses egoístas hubo algunos que lucharon por impugnar la encomienda está inhumana practica de trabajo, entre ellos Fray Bartolomé de las casas