Introducción de movimiento de la Independencia de México

La Independencia de México fue la consecuencia de un proceso
político y social resuelto por la vía de las armas, que puso fin al dominio
español en los territorios de Nueva España. La guerra por la independencia
mexicana tuvo su antecedente en la invasión de Francia a España en 1808 y se
extendió desde el Grito de Dolores, el 16 de septiembre de 1810, hasta la
entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México, el 27 de septiembre de
1821.
El movimiento independentista mexicano tiene como marco la
Ilustración y las revoluciones liberales de la última parte del siglo XVIII.
Por esa época la élite ilustrada comenzaba a reflexionar acerca de las
relaciones de España con sus colonias. Los cambios en la estructura social y
política derivados de las reformas borbónicas, a los que se sumó una profunda
crisis económica en Nueva España, también generaron un malestar entre algunos
segmentos de la población.
La ocupación francesa de la metrópoli en 1808 desencadenó en
Nueva España una crisis política que desembocó en el movimiento armado. En ese
año, el rey Carlos IV y Fernando VII abdicaron sucesivamente en favor de
Napoleón Bonaparte, que dejó la corona de España a su hermano José Bonaparte.
Como respuesta, el ayuntamiento de México —con apoyo del virrey José de Iturrigaray—
reclamó la soberanía en ausencia del rey legítimo; la reacción condujo a un
golpe de Estado contra el virrey y llevó a la cárcel a los cabecillas del
movimiento.
A pesar de la derrota de los criollos en la Ciudad de México
en 1808, en otras ciudades de Nueva España se reunieron pequeños grupos de
conjurados que pretendieron seguir los pasos del ayuntamiento de México. Tal
fue el caso de la conjura de Valladolid, descubierta en 1809 y cuyos
participantes fueron puestos en prisión. En 1810, los conspiradores de
Querétaro estuvieron a punto de correr la misma suerte pero, al verse
descubiertos, optaron por tomar las armas el 16 de septiembre en compañía de
los habitantes indígenas y campesinos del pueblo de Dolores (Guanajuato),
convocados por el cura Miguel Hidalgo y Costilla.
La rehabilitación de la Constitución de Cádiz en 1820 alentó
el cambio de postura de las élites novohispanas, que hasta ahí habían
respaldado el dominio español. Al ver afectados sus intereses, los criollos
monarquistas decidieron apoyar la independencia de Nueva España, para lo cual
buscaron aliarse con la resistencia insurgente. Agustín de Iturbide dirigió el
brazo militar de los conspiradores, y a principios de1821 pudo encontrarse con
Vicente Guerrero. Ambos proclamaron el Plan de Iguala, que convocó a la unión
de todas las facciones insurgentes y contó con el apoyo. De la aristocracia y
el clero de Nueva España. Finalmente, la independencia de México se consumó el
27 de septiembre de 1821.
Tras esto, Nueva España se convirtió en el Imperio Mexicano,
una efímera monarquía católica que dio paso a una república federal en 1823,
entre conflictos internos y la separación de América Central.
Después de algunos intentos de reconquista, incluyendo la
expedición de Isidro Barradas en 1829, España reconoció la independencia de
México en 1836, tras el fallecimiento del monarca Fernando VII.
Antecedentes
Situación económica y social del virreinato de Nueva España
Una representación de mestizos en una "Pintura de
Castas" de la era colonial. "De español e india produce
mestizo".
La sociedad novohispana estaba dividida en varios estratos,
cuya posición estaba condicionada por cuestiones de orden económico, cultural y
político. Una de ellas era su papel respecto a la posesión de los bienes
económicos. Había un grupo muy pequeño de personas que controlaban la mayor
parte de la riqueza, mientras que la gran parte de la población era pobre. Los
pueblos indígenas debían pagar un tributo al gobierno y estaban sujetos a un
régimen de autoridad que, por ambiguo, provocaba numerosos enfrentamientos
entre españoles peninsulares, criollos y mestizos. Muchos de estos
enfrentamientos tenían relación con cuestiones agrarias, como por ejemplo la
tenencia de la tierra y el control del agua.1 A lo largo de los tres siglos de
dominio español hubo varios estallidos sociales en la Nueva España, entre ellos
la rebelión de los pericúes de 1734 a 1737 en Vieja California, 2 la rebelión
de 1761 de los mayas, encabezada por Jacinto Canek3 y las rebeliones de los
seris y los pimas en Sonora a lo largo de todo el siglo XVIII.4
Como un corolario de los múltiples orígenes de la población
de Nueva España surgió el sistema de "castas". Estos grupos estaban
caracterizados por el origen racial de sus integrantes, encontrándose en la
cúspide los españoles, y entre ellos, los europeos. La combinación entre
españoles, indígenas y africanos dio como resultado un número de grupos cuya
posición estaba determinada por la cantidad de sangre española que poseían. El
sistema aspiraba a mantener la supremacía de la sangre española, y aunque nunca
tuvo base legal, no siendo más que una nomenclatura aceptada, reflejó la
división y la exclusión existente en la Nueva España, donde los grupos no
españoles ocupaban un lugar marginal en el sistema social.5
El pilar de la economía colonial de Nueva España era la
minería, particularmente la explotación de oro y plata. Durante el siglo XVIII
la producción minera vivió una de sus mejores épocas. Como resultado, la producción
de oro y plata se triplicó en el período de 1740 a 1803.6 La bonanza era tan
grande, que la mina llamada La Valenciana, en el estado de Guanajuato, llegó a
ser considerada la operación minera de plata más importante del mundo. Al
finalizar el siglo XVIII, Nueva España producía más de 2 500 000 de marcos de
plata, y sus principales regiones mineras eran Guanajuato, Zacatecas y el norte
de la intendencia de México.7 La importancia de la minería para la economía
novohispana era tal que Carlos III reconoció al Cuerpo de Minería de Nueva
España en 1776; un poco más tarde, permitió el establecimiento del Real
Tribunal de Minería, así como también del Colegio de Minería.
La economía novohispana entró en crisis a final del siglo
XVIII, período que coincide con las reformas borbónicas adoptadas por la
Corona. Las reformas tenían por objeto modernizar la administración de las
colonias y hacer más rentable la explotación de sus recursos, porque en Nueva
España había una escasez de capitales en circulación debida al monopolio sobre
la plata ejercido por los comerciantes y por la propia política financiera de
la metrópoli.9 Una parte importante de las rentas derivadas de la explotación
de las colonias no llegaba a las arcas reales, repartiéndose entre distintas
corporaciones de acuerdo con los arreglos antiguos entre la Corona y estos
grupos.10 Ciertamente, la reforma afectó los intereses de las clases más
privilegiadas. Al establecerse además el libre comercio entre las colonias,
creció el poder económico y político de los criollos y los mestizos que
comenzaron a ocupar también más espacios en la administración colonial.11
En las últimas décadas del siglo XVIII, Nueva España estaba
en bancarrota a causa de la expoliación de sus finanzas por parte de la
metrópoli.12 Paradójicamente, fueron los miembros de la élite económica —muy
golpeada por la política económica de la monarquía— los que apoyaron el golpe
de Estado contra el virrey José de Iturrigaray en 1808, cuando el Ayuntamiento
de México intentó ejercer la soberanía en ausencia del rey de España.13
Movimiento de Miguel Hidalgo
Cuando el Rey de España, Fernando VII, fue derrocado por el
ejército francés y encarcelado en mayo de 1808, ocupó el trono un hermano de
Napoleón, José Bonaparte. Estos hechos fueron después conocidos en América,
provocando una enorme impresión, ya que nadie quería acabar en manos de los
franceses, que por ese tiempo tenían una pésima fama. Las autoridades que en
América representaban al Rey legítimo: Virreyes, Intendentes, Capitanes Generales,
etcétera, creyeron oportuno aceptar los hechos consumados, pero algunos
diferían de esa postura y empezaron a organizar conjuras en contra de dichas
autoridades por su pasividad ante la crisis española.
Parte de una de esas conjuras en la Nueva España, fueron:
don Miguel Hidalgo y Costilla, junto con Ignacio Allende, los hermanos Aldama,
Josefa Ortiz y otros criollos ilustrados de la época. Descubiertos que fueron,
ante el peligro de ser apresados, se enfrentaron al riesgo de iniciar una lucha
armada abierta y general, para la cual no tenían dinero ni armas ni gente; ni
siquiera un proyecto definido de acciones y metas a lograr.
¿Cómo alentar a los pueblos a seguir una Causa que
desconocían o con la cual no se identificaban? De momento, pagándoles. Hidalgo
ofreció bonificar un peso diario a quienes trajeran caballo, y cincuenta
centavos a los de a pie; pero a muchos de estos iniciales insurgentes les
quedaba claro que en la revuelta habría la posibilidad del saqueo. De igual
modo, se procedió a liberar a los presos a cambio de su adhesión, y la
decisión, también fatal, de apresar a los pobladores civiles de origen español.
La salida de Dolores se fijó a las ocho de la mañana, pero no fue sino hasta
las once cuando inició la marcha hacia San Miguel (hoy de Allende).
http://www.explorandomexico.com.mx/about-mexico/4/123/
http://www.explorandomexico.com.mx/about-mexico/4/123/

Un voluntarioso
tumulto
¿Cuánta gente seguía a Hidalgo? Es difícil saberlo. Se han
manejado cifras de todo tipo, pero debemos antes recordar que para esas fechas,
en la Nueva España, no se llegaba a seis millones de habitantes, si bien El Bajío
tenía una gran concentración poblacional. A San Miguel debieron haber llegado
algunos centenares la tarde del mismo 16, y desde esa misma hora quedó claro
por dónde iban las cosas: apresar civiles de origen español, saquear sus
bienes, imponer préstamos con uso de la violencia y la intimidación.
¿Y la Causa? A juzgar por los testimonios tardíos que
llegaron, había que defender al Rey Fernando, destronado por los franceses, y
defender a la Religión, que corría el riesgo de ser perseguida si los
franceses se adueñaban de América. Esta Causa exigía
desconocer a las autoridades virreinales, cómplices de los franceses; pero,
¿por qué apresar a civiles sólo por el hecho de haber nacido en España? Todo se
aclara si recordamos los resentimientos históricos que los criollos tenían en
contra de los peninsulares, resentimientos de los cuales podían igualmente
participar indios y castas.
El Movimiento se volvió entonces confuso, y el tema de la
Independencia quedaba de momento en segundo sitio; al parecer, el detonante de
las luchas por la Independencia será una guerra entre gente de la misma raza
pero que había nacido en distinto sitio.
El padre Calvillo
Los que conocen poco de Historia dicen que Pablo José
Calvillo es “el único hidrocálido que la historia menciona como participante en
el Movimiento que encabezó Miguel Hidalgo y que nos dio la Independencia”, toda
vez que nació muchos años antes de que fuera creado el pequeño Territorio del
Estado de Aguascalientes, si bien es cierto que vino al mundo en 1763, en el
caserío de Calvillo, así llamado en homenaje a uno de sus parientes en grado
colateral, que cedió la superficie del fundo legal del poblado, en el Valle de
Huajúcar -no se confunda con el Municipio jalisciense de Huejúcar, del que
Calvillo fue Vicario-, que hoy corresponde a aquella Entidad federativa, por
entonces dependiente en lo civil de la Nueva Galicia, y en lo eclesiástico, de
Guadalajara.
De genio bullicioso y carácter independiente, fue alumno del
Seminario tapatío; le ordenó presbítero el Obispo don Juan Cruz Ruiz de Cabañas
y Crespo en 1797, dándole estos destinos: Juchipila, Hacienda de San Jacinto,
de Ojocaliente; Tepechitlán y Colotlán, residiendo en calidad de Vicario de
este último curato en el pueblo de Huejúcar, cuyo territorio hoy corona el
Estado de Jalisco. Por motivos de salud, residió temporalmente en la Ciudad de
Aguascalientes, siendo removido en 1809 a Jesús María, donde supo de la
insurrección del Cura de Dolores; y sirviéndose del repudio a la Casa de Borbón
experimentado por los indios flecheros de las Compañías de La Frontera, de
Colotlán, los ganó para la Causa de la Insurgencia, en especial al gobernador
del barrio de Tlaxcala, el indio Marcos Escobedo. (Ahí, en esa población del
Norte de Jalisco, radicaba un nutrido grupo de indígenas tlaxcaltecas).
Cristalizó la conjura en la casa que el Padre Calvillo tenía
en Colotlán, una noche de fines de septiembre de 1810. Con él a la cabeza,
dando a los conjurados una estampa guadalupana que pusieron en sus sombreros, y
al grito de ‘¡Viva la Virgen de Guadalupe! ¡Viva la Independencia! y ¡Mueran
los gachupines!’, los conjurados tomaron las Casas Reales y
remitieron a Zacatecas a treinta peninsulares en calidad de rehenes.
Con cinco mil indios flecheros de San Luis de Colotlán,
vecinos de los pueblos de Santiago Tlatelolco, Santa María de los Ángeles,
Tlalcosahua y Huejúcar, ostentando el título de Mariscal de Campo que le concediera
Hidalgo, Calvillo participó, el 17 de enero de 1811, en la Batalla del Puente
de Calderón, funesta para su Causa, y aunque no sufrió bajas esa vez, la suerte
le fue adversa al verse copado por las tropas de Pedro Celestino Negrete y del
Cura Francisco de Álvarez cerca de Colotlán, donde pereció un tercio de su
gente.
Atrincherado en la Sierra de Tayahua, sus achaques le
orillaron a solicitar y obtener, en octubre de ese mismo año, el indulto de la
jurisdicción civil y la dispensa de las irregularidades canónicas por parte de
la autoridad eclesiástica. Murió en la Ciudad de Zacatecas, por causas
naturales, rehabilitado en su ministerio y en plena comunión con la Iglesia, el
6 de abril de 1816.
http://www.buenastareas.com/ensayos/Movimientos-De-Hidalgo/341343.htm
http://www.buenastareas.com/ensayos/Movimientos-De-Hidalgo/341343.htm
MOVIMIENTO DE JOSE MARIA Y MORELOS

http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_Morelos
El impacto socio político de la primera etapa de la guerra de independencia fue colosal, se cuestionaba la representación del virrey,
A cada fusilamiento de sacerdotes había peticiones vehementes de indulto y de muerte. Al fusilamiento de Ignacio Allende, Juan Aldama, Mariano Jiménez y Miguel Hidalgo; fueron degollados y sus cabezas enviadas a Guanajuato donde se exhibieron en jaulas en cada una de las esquinas dela Alhóndiga de Granaditas, para intimidar al pueblo inconforme de las situaciones que prevalecían con el gobierno español.
Don José María Morelos ingresó mayor de edad al seminario y recibió las órdenes sagradas en Valladolid de donde era nativo, luego en 1810 era Señor Cura de Carácuaro y Necupétaro, logró entrevistarse con Don Miguel Hidalgo en Charo y le autoriza que insurreccione el Sur, tome Oaxaca y el Puerto de San Diego en Acapulco, porque eran lugares estratégicos.
Se inicia la 2ª etapa, la llamada etapa de organización de la independencia, con la muerte de los caudillos iniciales, integró hechos bélicos, políticos y desencuentros entre los insurgentes porque Don Ignacio López Rayón no coincidió con el ideario del “Siervo de la Nación aunque haya iniciado la lucha cercano a él, su pensamiento político fue diferente. Don Ignacio fue nombrado en Saltillo Jefe de las fuerzas Insurgentes, --días antes de que Hidalgo, Allende, y otros jefes insurgentes fueran traicionados por el Teniente Elizondo en Acatita de Baján y ejecutados en Chihuahua.
Desalojada La Junta de Zitácuaro del lugar por Félix María Calleja a pesar de los apoyos del grupo “Los Guadalupes”, se disputaron la jefatura José Sixto Verduzco, Liceaga y López Rayón, desapareciendo la Junta por la dispersión sus miembros que se sustituiría por el Congreso de Chilpancingo como el máximo órgano de gobierno. El trabajo ideológico de José María de Cos, Cura de San Cosme en Zacatecas, radicaliza el movimiento e influye en el pensamiento y soporte de la Constitución de 1814.
Morelos había tenido actividad casi desde el principio de la guerra de independencia, especialmente en la región de Tierra Caliente de Michoacán y México. Hidalgo y Morelos se conocieron, aunque sólo se entrevistaron una vez en el pueblo de Charo hasta donde Morelos tuvo que seguir a Hidalgo, ante la negativa de recibirlo en Indaparapeo.
La campaña de Morelos iniciada en Carácuaro, se divide en dos partes, cuyo parte aguas es el desastre de Valladolid, donde fue estrepitosamente derrotado por el ejército realista. Antes de esta derrota en 1813, Morelos había ganado prestigio como estratega militar. Luego de su derrota donde nació, Morelos y su ejército fueron de derrota en derrota militar, finalmente la mayor parte de los jefes de su ejército, fueron muertos en combate, o bien fueron aprisionados por los realistas. De Carácuaro, Morelos se internó en la depresión del Balsas y la sierra Madre del Sur, donde fue triunfando en Zacatula, Petatlán y Técpan en la lucha contra las autoridades virreinales. En mayo de 1811, el ejército de Morelos incluía con Hermenegildo los cuatro hermanos Galeana con su tropa de negros costeños tomó Chilpancingo, Tixtla y Taxco. En Chiuatla Puebla venció.
El Congreso de Chilpancingo
Morelos dividió su ejército en tres columnas. Una, al frente de Nicolás Bravo que avanzó a Oaxca, tomando en su camino hacia el sureste, a Acatlán y Huajuapa, otro frente al mando de Hermenegildo Galeana. El tercer grupo insurgente, encabezado por Morelos, fue hacia Izúcar donde se le une El Cura Mariano Matamoros y ocupó Cuautla el 24 de diciembre 1811 para los causa insurgentes.
En febrero de 1812 Félix María Calleja fue comisionado por el virrey para que aniquile a Morelos y su ejército. Calleja esperaba vencerlo con la ventaja numérica porque los insurgentes, puñado de guerrilleros sin formación militar. Les pone en sitio en Cuautla cuando la Junta ya había sido arrojada de Zitácuaro. Luego de 72 días de combate. Los realistas habían fracasado se rompió sitio, evacuando la población de Cuautla porque ella participó en su defensa, destacándose el grupo de niños llamados Los Emulantes, batallón infantil insurgente encabezado por el hijo de Morelos Juan Nepomuceno Almonte, Narciso Mendoza, conocido como el Niño Artillero eran miembros de los Emulantes
Perseguidos los insurgentes por el ejército español, fueron hacia Puebla, tomaron Orizaba y se enfrentaron al ejército virreinal en las cumbres de Acultzingo, y Veracruz. No hay un vencedor definitivo, y los insurgentes se desplazan al Sur.
Luego de capturar Tehuacán, Morelos y su ejército ocuparon la ciudad de Oaxaca donde instituyó un gobierno autónomo. En Oaxaca, Morelos convocó a la formación al Congreso de Chilpancingo con representantes electos. Con la intención de ir a Chilpancingo al Congreso, el ejército de Morelos va haciala Costa Grande , y el Fuerte de San Diego de Acapulco en agosto de 1813 Así la comunicación marítima con Filipinas por el océano Pacífico quedó bajo control de los insurgentes
Gracias a los triunfos militares, Morelos pudo dar un giro radical al planteamiento político y a los apoyos de personajes que participaron en el Congreso de Chilpancingo convocado por Morelos en junio de 1813; que se llevó a cabo en septiembre de ese mismo año, luego de la captura de Acapulco.
En Chilpancingo, Morelos entregó a los congresistas un documento conocido como Sentimientos de la Nación. Este documento reflejaba la posición política de Morelos, para quien “la América es libre e independiente de España y de toda otra Nación, Gobierno o Monarquía. Artículo 1°; y pide a los representantes populares... “que así se sancione, dando al mundo las razones” José María Morelos rechazó los títulos deSu Alteza y Generalísimo, concedidos por el Congreso de Chilpancingo. En cambio, se hizo llamar Siervo de la Nación.
El rompimiento con el sistema social colonial
La supresión del sistema de castas.
La residencia de la soberanía en el pueblo.
La independencia de la nación ante cualquier potencia extranjera.
Se pronunciaba a favor de la conservación del catolicismo como única religión y
La exclusión de los extranjeros de las actividades económicas. Se trata, por tanto, de un documento radical en materia de creencias y con los extranjeros.
Morelos fue capturado meses después en una escaramuza por mantener alejado a los realistas de los congresistas y enfrentó el mismo destino que Hidalgo, murió fusilado después de ser degradado como sacerdote el 22 de diciembre de 1815 en san Cristóbal Ecatepec en el actual Estado de México.
MOVIMIENTO DE FRANCISCO JAVIER MINA

Algún tiempo después Mina pasa a Bayona y desde allí embarca
para Londres, Inglaterra, donde conoce a fray Servando Teresa de Mier,
sacerdote mexicano, quién escribía sobre la guerra de Independencia de México,
y planea formar una expedición para ayudar a los insurgentes de la Nueva
España, invitando a Mina y a otros a dirigirse con él a México.
Algunos lores británicos liberales posibilitan la reunión de
algo más de 20 oficiales españoles, italianos e ingleses, embarcándose el 15 de
mayo de 1816 en Liverpool rumbo a los Estados Unidos. El 30 de junio llegan a
Norfolk, Virginia, donde tuvo enormes dificultades para sacar adelante su
empresa.
Finalmente pudo armar dos embarcaciones, dirigidas por norteamericanos,
que mandó adelante, y zarpó el 27 de septiembre de Baltimore hacia Puerto
Príncipe. De ahí partió con su escuadrilla el 23 de octubre, rumbo a la isla de
Galveston, a donde arribó el 24 de noviembre de 1816.
El 15 de abril desembarcó en Soto la Marina, Tamaulipas, en
la desembocadura del río Santander, población que toma al estar abandonada. El
25 del mismo mes imprime otra proclama, en una imprenta que llevaba consigo, en
la que hizo saber los motivos de su intervención en Nueva España.5
Mina hizo público un manifiesto afirmando que no combatía la
soberanía española en sus territorios de Ultramar, sino la tiranía del rey
Fernando VII. No obstante, se nombró general del "Ejército Auxiliador de
la República Mexicana", y el 24 de mayo empezó a avanzar hacia el interior
del país para unirse a los insurgentes de Pedro Moreno en el Fuerte del
Sombrero, al noreste de Guanajuato.
"(...)Mexicanos: permitidme participar de vuestras
gloriosas tareas, aceptad los servicios que os ofrezco en favor de vuestra
sublime empresa y contadme entre vuestros compatriotas. ¡Ojalá acierte yo a
merecer este título, haciendo que vuestra libertad se enseñoree o
sacrificándole mi propia existencia! Entonces, en recompensa, decid a vuestros
hijos: "Esta tierra fue dos veces inundada en sangre por españoles
serviles, vasallos abyectos de un rey; pero hubo también españoles liberales y
patriotas que sacrificaron su reposo y su vida por nuestro bien."
Proclama de Francisco Xavier Mina al desembarcar en el Nuevo
Santander. Soto la Marina, 25 de abril de 1817.
El 17 de mayo se presenta en Soto la Marina la fragata de
guerra española Sabina, hundiendo uno de los barcos de Mina. Otro barco pudo
huir y el tercero quedó embarrancado. Mina sale de su campamento el día 24 con
300 hombres, apoderándose de 700 caballos en la Hacienda del Cojo, y deja la
plaza al mando del teniente coronel catalán José Sardá. Posteriormente se
interna en la sierra de Tanchipa, pasando el día 5 por Horcasitas (Cd.
González), El Abra, y Baltazar (hoy Antiguo Morelos), donde duermen, para
inmediatamente internarse en el estado de San Luis Potosí.
El 6 de junio toma Valle del Maíz; el 15, Peotillos; el 19,
Real de Pinos; el 22 se une a una partida insurgente y el 24 entra en el Fuerte
del Sombrero, defendido por el insurgente Pedro Moreno. Mientras tanto, en Soto
la Marina los soldados que dejó fueron derrotados, siendo aprehendido, entre
otros, el cura Mier (Fray Servando).
El 1 de agosto se presentó frente al Fuerte del Sombrero el
mariscal Pascual Liñán con un poderoso ejército, sitiándolo. Los defensores del
fuerte trataron de salir de él varias veces en busca de víveres, pero no lo
consiguieron. Mina logró salir el 8 de agosto y fue en auxilio del Fuerte de
los Remedios, donde el sacerdote José Antonio Torres hacía resistir a los
realistas.
Luchó en diversas plazas hasta que, desalentado por la
indisciplina de sus tropas, el 12 de octubre llega a Jaujilla, donde estaba la Junta
de Gobierno. La Junta le encomienda atacar Guanajuato, pero sus tropas son
dispersadas por el enemigo.
Se refugió con el coronel Pedro Moreno en el rancho de
"El Venadito", donde fueron atacados el 27 de octubre de 1817,
muriendo Moreno. Mina fue hecho prisionero y llevado ante el coronel
absolutista Orrantia, que al día siguiente entra en Silao con Mina prisionero y
la cabeza del coronel Moreno clavada en una lanza. El Virrey fue premiado con
el título de conde de Venadito por esta acción.6
Días después, Mina es llevado al destacamento de Pascual
Liñán. El 11 de noviembre de 1817 fue conducido por un piquete a la cresta del
Cerro del Bellaco o Cerro del Borrego, frente al fuerte de los
Remedios, cerca de Pénjamo, donde fue fusilado por los
soldados del Batallón de Zaragoza. Sus restos descansan en la Columna de la
Independencia en la Ciudad de México.
Pese a su brevedad, la campaña de Mina fue una acción de
guerra de suma importancia en el período de la Guerra de Independencia de
México, conocido como "Etapa de Resistencia de la Independencia de
México", cuando se tenía la impresión del gobierno español, que las tropas
realistas, podrían derrotar al ejército insurgente mexicano.
MOVIVMIENTO DE AGUSTIN DE ITURBIDE

El 19 de julio de 1824 fue ejecutado en Tamaulipas Agustín
de Iturbide, tan sólo tres años antes; el 27 de septiembre de 1821 aparecía
ante el conjunto del país como el principal protagonista de la consumación de
la independencia, luego de trescientos
años de aparente inmovilismo, los acontecimientos sucedían con velocidad
asombrosa, México se había independizado, se había proclamado un imperio y en
unos meses había caído.
Tal vez uno de los ejemplos que demuestran que la historia
no tiene nada que ver con la sucesión
caótica de acontecimientos es la consumación de la independencia.
Agustín de Iturbide, originario de Valladolid, hoy Morelia, era criollo
conservador que nunca tuvo reparos en combatir la insurgencia desde sus
inicios; combatió en el campo militar a Hidalgo, Morelos y López Rayón, como
tal fue responsable de la ejecución de centenares de revolucionarios . Su feroz
empecinamiento en contra de la independencia le valió el convertirse en jefe de
operaciones en la zona del bajío en 1815 de la cual fue destituido por Félix María Calleja, merced al trato
despótico y corrupto con que ejerció sus funciones.
En realidad los motivos que orillaban a la aristocracia
criolla a volver a promover a Iturbide estaban fundados en los acontecimientos
en España, donde un levantamiento popular había obligado al Rey Fernando VII a
jurar la Constitución de Cádiz de 1812 aún a pesar de que el mismo Rey la había
repudiado a la derrota de Napoleón en 1814.
Para los criollos conservadores, base del sostenimiento del
dominio de la Corona española en suelo novohispano, era muy importante impedir
que una constitución que ellos consideraban liberal pusiera en peligro sus
privilegios económicos y sociales. Por estos motivos pretendieron colocar a
Iturbide en una posición clave.
Pese a la extrema debilidad de las guerrillas dirigidas por Vicente
Guerrero estas se defendieron con gran efectividad de la ofensiva dirigida en
su contra por Iturbide, es altamente probable que la intención de Iturbide
fuese aniquilar primero a Guerrero y después sobre la base del prestigio
obtenido maniobrar para lograr una independencia perfectamente conservadora.
No quedando de otra, Iturbide invita a pactar a Guerrero el
cual decide aceptar. El 24 de febrero se proclama el Plan de Iguala, que
propone básicamente las ideas de independencia conservadora de la oligarquía
criolla: monarquía, defensa de los privilegios del clero, mantenimiento del
sistema de castas, etc.
De parte del ejército realista se generó una división, una parte de los oficiales,
entre ellos Antonio Bustamante y Antonio López de Santa Anna se suman al Plan
de Iguala mientras que la mayoría se sostiene a favor de la Corona.
Lo que inclinó finalmente la balanza fue la nueva
efervescencia popular que se desató ante la posibilidad real de un triunfo
independentista. Rápidamente ciudad tras ciudad se sumó al Plan y para agosto
prácticamente todo el norte y parte del centro del país estaban fuera del
control de los realistas.
Juan O´Donojú, el nuevo Virrey determinó reconocer la
independencia, pese a que poco después en España se declararan nulos los
tratados que firmó con Iturbide. Con esto se consumó la independencia.
En el fondo nada estaba resuelto, los viejos criollos
realistas ahora estaban en el poder y sustituían la corona de Fernando VII con
la de Agustín de Iturbide, al que proclamaron emperador. En pocos meses los
viejos insurgentes se volvieron rebelar y víctima de sus propias
contradicciones el remedo de imperio cayó en menos de un año.
Incluso sus viejos generales, Santa Anna y
Bustamante, voltearon la espalda a Iturbide, con ello se convirtieron en los
nuevos campeones de los conservadores los cuales lograron forzar a un nuevo
pacto que desemboco en la constitución de 1824, otra transacción desventajosa
para el movimiento liberal. Sería necesaria otra nueva revolución, la de Ayutla
en 1854, la que romperá las trabas de la salida conservadora de la
independencia. Mientras eso sucedía, los intentos conservadores por mantener el
status quo llevaron a la dictadura de Santa Anna y la pérdida de la mitad del
territorio nacional
Alhóndiga
de Granaditas

La Alhóndiga de
Granaditas es un edificio construido en la ciudad de Guanajuato, en el estado
de Guanajuato, México, a finales del siglo XVIII, en tiempos delvirreinato,
empleado en un principio como almacén y comercio de granos (de ahí el nombre de
alhóndiga).1 2 Fue uno de los principales y primeros escenarios de la lucha de
independencia de México, ya que durante el ataque por el ejército insurgente a
la ciudad de Guanajuato, en su interior se refugiaron familias peninsulares y
se acuartelaron las tropas realistas, por lo que fue asediado por las tropas
rebeldes capitaneadas por Miguel Hidalgo y Costilla e Ignacio Allende,3ataque
que duró hasta que fue tomado el edificio y masacrados sus ocupantes (en su
mayoría civiles), el 28 de septiembre de 1810, gracias a un personaje conocido
como El Pípila quién permitió el acceso a la alhóndiga incendiando sus puertas,
tras pasar por una lluvia de balas cubriéndose la espalda con una losa de
piedra.
Su construcción
inició en 1796, por orden del virrey Miguel de la Grúa Talamanca de Carini y
Branciforte, proyectado por el arquitecto José del Mazo y Avilés.5 Los
encargados de los trabajos fueron el maestro Juan de Dios Trinidad Pérez y
Francisco Ortiz de Castro. Fue concluida el 7 de noviembre de 1809.6 Su fin
principal era el almacenaje de granos, pero esa función duró poco, ya que a los
pocos meses, en septiembre de 1810, la ciudad fue tomada por los insurgentes.
Durante la toma
de la ciudad, el 28 de septiembre del mismo año, las tropas realistas
comandadas por el intendente del centro minero de la ciudad, el militar Juan Antonio
Riaño, se acuartelaron dentro de la alhóndiga para resistir a las fuerzas
insurgentes comandadas principalmente por el cura Miguel Hidalgo y Costilla,
Ignacio Allende y Unzaga, Juan Aldama, Mariano Abasolo y Mariano Jiménez. Al
movimiento insurgente se habían unido un contingente de trabajadores mineros,
por lo que uno de ellos, de nombre Juan José de los Reyes Martínez Amaro,
apodado El Pípila, tomó como caparazón una losa de piedra que cargó a su
espalda para cubrirse del fuego cruzado, con lo que llegó hasta la puerta de la
Alhóndiga y le prendió fuego con una antorcha y unas varas de ocote, con lo que
el ejército insurgente pudo entrar al edificio, vencer a los realistas y tomar
la ciudad. Todos los realistas, en su mayoría familias peninsulares de los
alrededores refugiadas en el edificio, fueron masacrados, y la Alhóndiga
saqueada, al igual que el resto de la ciudad de Guanajuato.
Después de
muertos los héroes independentistas: Miguel Hidalgo, Juan Aldama, Ignacio
Allende y José Mariano Jiménez, sus cabezas fueron colgadas dentro de jaulas de
cada una de las esquinas de la alhóndiga el 14 de octubre de 1811, donde
duraron expuestas hasta marzo de 1821, al borde de la total liberación del
dominio español.
La Alhóndiga de
Granaditas se encuentra en la calle 28 de Septiembre, esquina con Mendizábal,
en el centro histórico de la ciudad de Guanajuato, capital del estado
deGuanajuato, en México, enfrente del Archivo Histórico de la Ciudad; atrás se
encuentra la Iglesia de Belem, al lado izquierdo la avenida Juárez y a la
derecha la escuela Carlos Montes de Oca. La Alhóndiga está rodeada por las
calles San Javier, Insurgencia y Mendizabal, también de calle de la Galarza.
Consumación de la
Independencia de México
Acta de
independencia.
La consumación de
la Independencia de México tuvo lugar el 27 de septiembre de 1821, aunque se
venía gestando desde mucho tiempo atrás..
En 1820 el
coronel español Rafael del Riego se levantó en armas para obligar a Fernando
VII a jurar la Constitución de Cádiz, suprimida por el rey en 1814. En Nueva
España los clérigos y acaudalados vieron en la Carta Magna, jurada en Veracruz
el 26 de mayo de 1820, un obstáculo para sus privilegios, así que decidieron
promover la independencia.
Un grupo de prominentes aristócratas dirigidos por
Matías de Monteagudo se reunían en juntas secretas conocidas como Conspiración
de la Profesa, por llamarse así el templo. Con la anuencia del virrey Juan Ruiz
de Apodaca, los conspirados consiguieron que Agustín de Iturbide fuera nombrado
general en jefe del Ejército del Sur, con el encargo de acabar con Vicente
Guerrero y Pedro Ascencio.
Guerrero era el
único jefe insurgente que realmente permanecía activo desde la muerte de
Francisco Javier Mina en 1817. Intentó convencer a los jefes realistas José
Gabriel de Armijo y Carlos Moya para formar un ejército libertador que
depusiera a Apodaca para en su lugar nombrar a un virrey conciliador con el que
fuera posible consumar la independencia, pero ambos se negaron.
Iturbide relegó a
Armijo en septiembre∞ de 1820 y luego de varias derrotas comprendió que por la
vía de las armas sería imposible vencer a Guerrero, por lo que le planteó la
idea de unir fuerzas para establecer una nación independiente encabezada por
Fernando VII u otro miembro de la realeza europea. El pacto entre ambos jefes
se llevó a cabo el 10 de marzo de 1821 con el evento conocido como Abrazo de
Acatempan. El 24 de febrero de ese año Iturbide dio a conocer el Plan de
Iguala, con el que constituía el Ejército Trigarante, cuyas garantías eran
independencia, religión y unión.
Durante poco más
de seis meses el Ejército Trigarante recorrió el virreinato promoviendo sus
ideales. Entre las escasas acciones bélicas de ese periodo se encuentran la
toma de Oaxaca, el 20 de julio de 1821 a manos de Antonio León, y la última
batalla de la guerra, librada en Azcapotzalco. Iturbide dividió el país en
zonas militares: la centro occidental, dirigida por Guerrero, Anastasio
Bustamante y Pedro Celestino Negrete; la oriental, comandada por Nicolás Bravo
y Antonio López de Santa Anna y la sur, bajo el mando de Antonio León.
Finalmente, el 27
de septiembre de 1821 el Ejército Trigarante entró a la ciudad de México,
después de 11 años y 11 días de lucha y más de tres siglos de dominio español.
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